No pudo ser. El esfuerzo titánico de los jugadores y cuerpo técnico del Xerez CD no fue suficiente para enmendar una desastrosa primera vuelta que, al fin y a la postre, ha sido decisiva.
Pasadas las doce de la noche, el 'Tren de la Permanencia' emprendía el camino de regreso a oscuras, en silencio y sin permanencia. Los aficionados, casi sin ánimo, con los ojos rojos, las gargantas rotas y los corazones desolados; pero portando en sus pañuelos, sus bufandas y su pecho el escudo de su equipo con honor y orgullo: el escudo de un equipo despreciado y ninguneado que no quiso rendirse, de un equipo pequeño y humilde que se levantó y peleó ante la adversidad, de un equipo digno y honrado que ha terminado dando una lección de tenacidad, de casta, de raza... de superación.
Ese equipo es el Xerez CD que, como su afición, es de Primera; aunque las circunstancias nos hagan jugar en un categoría que ya no nos corresponde.
Volveremos, volveremos, volveremos otra vez...
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