El Deportivo salva un punto gracias a dos goles de Íñigo Vélez en un encuentro malo y en el que da síntomas de ansiedad. Los azulinos reclaman un penalti a José Mari en el descuento
Hay una cosa clara en este Xerez, y es que sin entrega ni compromiso,
nada de nada. Lo ha demostrado en Chapín ante rivales infinitamente
inferiores, y domicilio, dando la sensación de ser un equipo frágil y
sin alma. Puede faltar el juego, el acierto o la fortuna, como ocurrió
en muchas fases del encuentro de ayer, pero lo que no le puede faltar a
este equipo es el compromiso, y por desgracia, una jornada sí y otra
también desaparece como el Guadiana, convirtiéndole en un enemigo
asequible y fácilemente superable.
Salir a un terreno de juego a
verlas venir ya sabemos que es sinómimo de catástrofe, y más aún en un
club al que las desgracias, como ocurrió en el segundo gol, le llegan
solas. Por eso resulta cuanto menos criticable la actitud y la aptitud
con la que los jugadores azulinos saltaron ayer al césped de Chapín. Si
en anteriores compromisos en casa, saldados con victorias, el Deportivo
había ofrecido una altísimo nivel de intensidad y compromiso, ayer, al
menos en la primera parte, no apareció, y el Alcorcón, un equipo
trabajado y perfectamente conjuntado, lo supo aprovechar.
De
cualquier manera, y aparte de la falta de testiculina que desespera a la
grada, este Xerez parece haber entrado en una dinámica negativa
peligrosa, no por los resultados, sino porque da muestras de poca
mejoría en las últimas jornadas. El equipo sigue siendo un rival flojo
defensivamente, sin continuidad en su juego y quizás lo peor, con una
sensación de nerviosismo y angustia poco recomendable.
Los de
Moreno pudieron y debieron ganar, aunque la imagen general es la de un
equipo que siempre juega a la ruleta rusa, y ya se sabe, unas veces sale
bien y otras mal. Aún así, el encuentro debió caer del lado local si no
es por un penalti no señalado en la última acción del partido y en la
que Agus levanta dos palmos del suelo a José Mari cuando este se
disponía a rematar. No tiene suerte equipo, ni con los arbitrajes ni con
las ocasiones, pues un instante después de esa jugada, Javi Hernández
sacó bajo palos un tiro de Lombán que hubiese supuesto el 3-2.
El
empate, no obstante, se antoja como un botín goloso para un Xerez que
ayer fue superado por las adversidades y en cuyo juego se transmitió el
maremoto institucional que se vive en la entidad desde que llegaron
Ricardo García y Jesús Gómez.
Tanto es así que por momentos, el
público estuvo más pendiente de abroncar al actual presidente que del
juego de su equipo, una verdadera pena porque ahora más que nunca los
azulinos necesitaban el calor de sus aficionados.
Las cosas no
empezaron bien desde el principio, puesto que después de varios avisos,
Fernando Sales enganchó un balón en el pico del área que sorprendió a
Doblas, atónito ante la parábola que cogió el esférico. Era el minuto
10, no se podía arrancar peor.
Al Xerez le costaba salir.
Atenazado por la necesidad, los de Moreno eran incapaces de sacar el
balón jugado y optaban por el balonazo largo en busca de José Mari, solo
ante el peligro. Ni siquiera los intentos de Capi, al que Anquela
controló bien con dos 'sabuesos' cada vez que recibía, ayudaron a su
equipo a mejorar.
Las únicas aproximaciones con cierto peligro
fueron un remate fuera de José Mari a centro de Capdevila y un
lanzamiento colocado de Capi que se fue alto.
Tras la
reanudación, el Xerez, como ocurrió en Sabadell, sí salió enchufado y
dispuesto a correr. Liderados por un Cordero ejemplar, los de Moreno
pronto pusieron cerco a la meta de Manu, sobre todo gracias a las
entradas de Íñigo Vélez, que una vez más demostró que para aportar
necesita tener a alguien al lado, en este caso José Mari, y de Tato,
especialmente incisivo por banda izquierda. De hecho, el murciano la
tuvo nada más entrar, pero su tiro se fue al lateral de la red.
Pasado
el cuarto de hora del segundo tiempo, Rueda botó un córner al primer
palo y allí apareció Vélez para peinar y hacer el 1-1.
El Xerez
había hecho lo más difícil, empatar ante un ordenado Alcorcón. Sin
embargo, la ansiedad y ganas por solventar el partido en un minuto
propició el segundo gol visitante, un tanto que llegó con bastante
fortuna. Abraham sacó un córner, Agus remató y Quini, que pasaba por
allí remató casi de espuela. Era el segundo, un tanto que dejaba muy
tocados a los locales.
Con más corazón que cabeza, el Deportivo
apeló a la épica. Mendoza remató alto en el 80, y a tres del final, de
nuevo Rueda metió una falta al corazón del área para que Vélez hiciera
el empate. Con 2-2, el Xerez volvió a cometer errores infantiles y de no
ser por Doblas, que sacó una mano a Babin, el despropósito hubiese
regresado.
Al final, Chapín se quedó con las ganas de la gesta
definitiva, en parte por ese penalti ni señalado y en parte por su
escasa fortuna.
- Ficha técnica:
2 - Xerez:
Doblas; Campano (Israel, m.71), Mendoza, Lombán, Cordero; Capi (Iñigo
Vélez, m.46), Rueda, Capdevila (Tato, m.58), Raúl Cámara, Robusté; y
José Mari.
2 - Alcorcón: Manuel; Expósito,
Abraham, Babin, Mora, Montañés, Quini (Javier Hernández, m.85), Agus,
Fernando Sales (Saúl, m.72), Borja Pérez (Oriol Riera, m.75) y Angel
Sánchez.
Árbitro: Sánchez Martínez (murciano). Demasiado permisivo, intentó dejar jugar pero acabó complicándose la vida. Tarjetas:
Amarillas Lombán (28’), Robusté (45’), Quini (57’), Montañés (60’),
Ángel Sánchez (77’), Manu (78’) y José Mari (81’). Rojas Expulsó al
técnico Vicente Moreno (89’).
Goles1-0 10’
Fernando Sales. El sevillano recibe un balón en el pico del área, la
empala con la derecha y sorprende a Doblas. 1-1 63’ Íñigo Vélez. El
vitoriano peina con acierto un córner botado desde la derecha por José
Manuel Rueda. 1-2 67’ Quini. Córner que bota Abraham, remata Agus y
Quini, casi de espuela y con mucha fortuna, hace el segundo tras tocar
el balón en el poste. 2-2 87’ Íñigo Vélez. Falta lateral que ejecuta
perfectamente Rueda y el delantero cabecea libre de marca en el segundo
palo.
Incidencias: Partido correspondiente a la
vigésimotercera jornada de Liga en Segunda División disputado en Chapín
ante 5.410 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los
fallecidos en Egipto.